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✨M42 por Arno Rottal


Viernes 9 de Noviembre de 2018





La Nebulosa de Orión M42 es retratada en esta imagen por el excelente astrofotógrafo Arno Rottal. M42, también catalogada como NGC 1976, es una nebulosa difusa situada al sur del cinturón de Orión. Es una de las nebulosas más brillantes que existen, y puede ser observada a simple vista sobre el cielo nocturno. Está situada a unos 1.300 años luz de la Tierra, y posee un diámetro aproximado de 24 años luz. Algunos documentos se refieren a ella como la Gran Nebulosa de Orión, y los textos más antiguos la denominan Ensis, palabra latina que significa "espada", nombre que también recibe la estrella Eta Orionis, que desde la Tierra se observa muy próxima a la nebulosa. La nebulosa de Orión es uno de los objetos astronómicos más fotografiados, examinados, e investigados. De ella se ha obtenido información determinante acerca de la formación de estrellas y planetas a partir de nubes de polvo y gas en colisión. Los astrónomos han observado en sus entrañas discos protoplanetarios, enanas marrones, fuertes turbulencias en el movimiento de partículas de gas y efectos fotoionizantes cerca de estrellas muy masivas próximas a la nebulosa.

La nebulosa de Orión forma parte de una inmensa nube de gas y polvo llamada Nube molecular de Orión, que se extiende por el centro de la Constelación de Orión y que contiene también el Bucle de Barnard, la Nebulosa Cabeza de Caballo, la Nebulosa de Marian M43, la nebulosa M78 y la Nebulosa de la Llama. Se forman estrellas a lo largo de toda la nebulosa, desprendiendo gran cantidad de energía térmica, y por ello el espectro que predomina es el infrarrojo. A simple vista aparece como un parche borroso ubicado en el centro de la región de la Espada, las tres estrellas situadas al sur del cinturón de Orión. La nebulosa aparece borrosa, pero con telescopios sencillos, o simplemente con prismáticos, se observa con bastante nitidez. Contiene un cúmulo abierto de reciente formación denominado Cúmulo abierto del Trapecio, debido al asterismo de sus cuatro estrellas principales. Dos de ellas pueden observarse como estrellas binarias en noches con poca perturbación atmosférica, efecto denominado seeing, lo que hace un total de seis estrellas. Las estrellas del cúmulo del Trapecio acaban de formarse, son muy jóvenes, y forman parte de un cúmulo estelar con una masa calculada en 4.500 veces la masa del Sol, dentro de un radio de 2 parsecs llamado cúmulo de la nebulosa de Orión.

Los observadores se han percatado de que la nebulosa posee zonas verdosas, además de algunas regiones rojas y otras azuladas con tintes violetas. La tonalidad roja se explica por la emisión de una combinación de líneas de radiación del hidrógeno, Hα, con una longitud de onda de 656,3 nanómetros. El color azul-violeta es el reflejo de la radiación de las estrellas de tipo espectral O, muy luminosas y de colores azulados, sobre el centro de la nebulosa. El color verdoso supuso un auténtico quebradero de cabeza para los astrónomos durante buena parte de comienzos del siglo XX, ya que ninguna de las líneas espectrales conocidas podía explicar el fenómeno. Se especuló que estas líneas eran causadas por un elemento totalmente nuevo, y a dicho elemento teórico se le acuñó el nombre de «nebulium». Más tarde, cuando ya se poseía mayor profundidad en el conocimiento de la física de los átomos, se llegó a la conclusión de que dicho espectro verdoso era causado por la transición de un electrón sobre un átomo de oxígeno doblemente ionizado. Sin embargo, este tipo de radiación es imposible de reproducir en los laboratorios, ya que depende de un medio con unas características concretas solo existentes en las entrañas del espacio.





Se ha mencionado un supuesto cuento popular de la cultura maya en que se hablaría sobre una parte del cielo de la constelación de Orión, conocida como Xibalbá. En el centro de sus fogones tradicionales quedaba una mancha muy emborronada generada por el fuego, que para ellos representaría la nebulosa de Orión. De ser cierto podría ser una evidencia de que, antes de la invención del telescopio, los mayas ya habrían detectado sobre el cielo una superficie difusa que no consistía simplemente en puntos luminosos como las estrellas. Si esta tradición en verdad se remonta a épocas prehispánicas sería un hecho sorprendente, ya que hasta bien entrado el siglo XVII no se hace la primera referencia astronómica a su nebulosidad, pues ni Claudio Ptolomeo en el Almagesto, ni Al Sufi en el Libro de las estrellas fijas se percataron de ella, a pesar de que sí mencionan otras nebulosas. Curiosamente, Galileo tampoco menciona absolutamente nada acerca de esta nebulosa, incluso habiendo realizado observaciones telescópicas en la posición donde se encuentra la nebulosa entre 1610 y 1617. A causa de todo esto, se ha especulado que el brillo de la nebulosa se ha incrementado al nacer estrellas muy luminosas desde entonces.

El descubrimiento de la nebulosa de Orión se le atribuye al astrónomo francés Nicolas-Claude Fabri de Peiresc, como indican sus escritos de 1610. Cysatus de Lucerna, un astrónomo jesuita, fue el primero en publicar un documento acerca de dichos escritos, aunque algo ambiguo, en un libro que trata sobre un cometa brillante, en 1618. En los años siguientes, varios astrónomos de prestigio descubrieron la nebulosa de forma independiente, incluido Christiaan Huygens en 1658, y cuyo borrador fue el primero en publicarse, concretamente en 1659. Charles Messier se percató de su existencia el 4 de marzo de 1769, observando de paso también tres de las estrellas del cúmulo del Trapecio, aunque el descubrimiento de estas tres estrellas se le atribuye a Galileo en el año 1617, a pesar de que no pudo observar la nebulosa, posiblemente debido al limitado campo de visión de su primitivo telescopio. Charles Messier publicó la primera edición de su catálogo de objetos astronómicos en 1774, aunque en 1771 ya estaba finalizado. La nebulosa de Orión fue designada por dicho catálogo como M42, por ser el objeto número 42 de dicha lista en ser descubierto. En 1865, la espectroscopia realizada por William Huggins confirmó el carácter gaseoso de la nebulosa. El 30 de septiembre de 1880 se publicó la primera astrofotografía de la nebulosa de Orión, elaborada por Henry Draper. Detalles técnicos.



 Fotografía Original 

 Crédito:   Arno Rottal / Far Light Photography 

 M42      RA = 05:35:17.3      DEC = -05º 23' 28''     Simbad 

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