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✨El milagro de la vida por Diego Colonnello


Miércoles 7 de Noviembre de 2018





El milagro de la vida también se gesta a nivel cósmico. Igual que sucede el milagro en el vientre de una madre, en las oscuras y densas nubes moleculares de NGC 6188, se esconde el nacimiento de las estrellas. La imagen del astrofotógrafo Diego Colonnello, muestra con todo nivel de detalle las intrincadas siluetas de las gruesas nubes de polvo y gas, que se recortan ante la luminosidad de las estrellas que brillan detrás de ellas. Algunas de las estrellas que se encuentran entre nosotros y la nube oscura, iluminan débilmente la nube, haciendo que ésta tome el característico tono marrón casi negro, correspondiente a gas hidrógeno con un amplio porcentaje de polvo. Las fantasmales formas se asemejan a dragones, tal como las califica Diego al presentar la imagen. Pero ¿como nace una estrella? La masa, inicialmente homogénea, acaba por formar una esfera de gas en el centro. Dicha esfera se contrae más deprisa diferenciándose del resto de la nube. Esta estructura es el embrión estelar denominado protoestrella. A pesar de la compresión del gas su densidad es aún demasiado baja y la radiación sigue escapando libremente. Por ello, la esfera apenas aumenta su temperatura hasta al cabo de unos cientos de miles de años. El cuerpo entonces se torna opaco a la radiación y empieza a calentarse mientras se contrae. De hecho, la mitad de la energía gravitatoria perdida en el colapso sigue radiándose pero la otra mitad ya se invierte en calentar la protoestrella.

La temperatura aumenta hasta que la presión de la esfera compensa la atracción gravitatoria de ésta. Se estabiliza así un núcleo convectivo del tamaño de Júpiter, aproximadamente, al cual se le va agregando más y más materia procedente de la nube circundante que cae más lentamente. Al añadirse más masa el núcleo lo compensa compactándose aún más. En él, el transporte térmico por radiación aún no es eficiente ya que el cuerpo está formado por material escasamente ionizado que detiene a los fotones. El proceso prosigue hasta llegar a unos 2.000 grados momento en el cual las moléculas de hidrógeno se disocian en el núcleo. Ahora la creciente energía gravitatoria se invierte en transformar el gas molecular en un gas formado por átomos libres. El núcleo se compacta cada vez más y su radiación cada vez más intensa excita el denso gas de la envoltura que cae sobre él. Ahora el medio ya no es transparente a la radiación y solo se aprecia el gas que rodea a la protoestrella. Este gas ha ido conformando, paulatinamente, un disco de acrecimiento debido a la rotación inicial de la nube originaria. La acreción de materia prosigue, por medio de un disco circunestelar. En dicho disco pueden originarse planetas y asteroides si la metalicidad es lo suficientemente alta. La materia añadida a la protoestrella aumenta la masa y, por lo tanto, su gravedad, por lo que ésta reacciona comprimiéndose más aumentando así su temperatura.





Cuando ha caído gran parte del gas, el medio se vuelve transparente a la luz de la protoestrella, que empieza entonces a ser visible. El núcleo de la protoestrella no solo acaba por ionizar sus elementos si no que cuando las temperaturas son lo suficientemente altas, comienza la fusión del deuterio. La presión de radiación resultante hace más lento el colapso del material restante pero no lo detiene. Su núcleo sigue comprimiéndose más y la protoestrella sigue acretando masa. En esta etapa se producen flujos bipolares, un efecto que se debe, probablemente, al momento angular del material que cae. El proceso sigue así hasta que se inicia, finalmente, la ignición del hidrógeno en torno a los 10 millones de grados. Entonces la presión aumenta drásticamente generando fuertes vientos estelares en forma de flujos bipolares, chorros o jets protoestelares, que barren y expulsan el resto del material envolvente. La nueva estrella se estabiliza en equilibrio hidrostático y entra en la fase de secuencia principal en la que transcurrirá la mayor parte de su vida. Acaba de nacer una estrella. Pero si el cuerpo está por debajo de las 0,08 masas solares el proceso se abortará antes de tiempo frenado por la presión de los electrones degenerados sin haber llegado aún a encender el hidrógeno. El objeto detendrá su contracción y se enfriará en un tiempo de Kelvin, unos pocos millones de años para convertirse, finalmente, en una enana marrón. NGC 6188 está situad a unos 4.000 años luz de distancia de la Tierra, y ubicada en la Constelación de El Altar. Detalles técnicos.



 Fotografía Original 

 Crédito:   Diego Colonnello / Diego Astrophotos 

 NGC 6188     RA = 16:40:00.0      DEC = -48º 30' 00''     Simbad 

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