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✨El color del cielo por Arno Rottal

Viernes 6 de Abril de 2018



En ocasiones, el cielo de la Tierra se tiñe de colores fascinantes, pero no todos los planetas pueden disfrutar de cielos claros ó teñidos de atractivos colores. La imagen fue tomada por Arno Rottal en septiembre del año 2013 en la localidad de Himberg, una pequeña ciudad cerca de Viena en Austria, con la Luna (arriba) y Venus (abajo) como protagonistas. Los planetas sin atmósfera ven siempre el cielo negro, de día y de noche, porque no hay una atmósfera que disperse la luz del Sol, y se haga visible a ojos de sus habitantes. En un día soleado y despejado el cielo se ve azul, aunque generalmente de un azul más claro cerca del horizonte, mientras que el Sol es de un blanco amarillento cegador. Cuando el Sol se pone se produce el ocaso, y el Sol suele verse rojo no tan brillante, y el cielo del poniente también se ve rojizo. La luz es una forma de energía que se transmite en ondas. A diferencia del sonido, que también viaja en forma de ondas pero que necesita de un medio material, aire, agua ó sólidos, para transmitirse. La luz es una onda electro-magnética, que puede viajar en el vacío o en medios transparentes, como el aire y el agua. La luz del Sol está compuesta de infinidad de ondas de diferentes longitudes. La longitud de onda es la distancia entre dos crestas sucesivas de una onda.

Nuestros ojos pueden ver un cierto rango de longitudes de onda, que corresponden a los distintos colores, desde el rojo cuya longitud de onda es más larga, pasando por el anaranjado, amarillo, verde y azul, al violeta que es la longitud de onda más corta que podemos ver. Para tener una idea, al color verde le corresponde una longitud de onda de unas cinco diezmilésimas de milímetro. La atmósfera terrestre es una mezcla de moléculas gaseosas, 78% nitrógeno, 21% oxígeno, 1% argón y vapor de agua, además de pequeñas cantidades de otros gases, hay también en suspensión partículas de polvo, cristales de hielo, cenizas, etc. La atmósfera es más densa cerca de la superficie terrestre. En el vacío, la luz viaja en línea recta y sin nada que la perturbe. Al penetrar en la atmósfera, la luz puede incidir sobre un grano de polvo o una molécula. En cada uno de estos casos pasan cosas distintas. Los granos de polvo y las gotitas de agua son de tamaño mucho mayor que la longitud de onda de la luz visible, por lo tanto actúan como espejos que reflejan la luz incidente en diferentes direcciones, sin cambiarle el color.



Las moléculas son más pequeñas que la longitud de onda de la luz visible. Cuando una onda luminosa choca contra una molécula, ésta puede absorber la luz, y luego la emite en cualquier otra dirección. Este fenómeno se llama dispersión. Pero las moléculas son mucho más eficientes para dispersar la luz de longitud de onda corta (azul) que la luz de longitud de onda larga (rojo). Este proceso fue estudiado por el físico Lord John Rayleigh hacia 1870, por eso se lo conoce como "dispersión Rayleigh". El color azul del cielo se debe a la dispersión Rayleigh. Cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera para llegar hasta nosotros, la mayor parte de la luz roja, anaranjada y amarilla (longitudes de onda largas) pasa sin ser casi afectada. Sin embargo, buena parte de la luz de longitudes de onda más cortas es dispersada por las moléculas gaseosas del aire. A cualquier parte del cielo que miremos, estaremos viendo algo de esa luz dispersada, que es azul, y por eso el cielo es de ese color. En cambio, la luz que nos llega directamente del Sol perdió parte de su color azul, por eso el Sol se ve amarillento.

Al mirar hacia un punto más cercano al horizonte, el cielo se ve de un color azul más pálido. Esto se debe a que, para llegar hasta nosotros, la luz del cielo debe en este caso atravesar una mayor cantidad de aire, y por lo tanto vuelve a ser dispersada. La luz que nos llega del cielo cercano al horizonte habrá entonces perdido parte de su color azul y se verá pálida o blanquecina. En órbita fuera de la atmósfera terrestre o desde la Luna, el Sol se ve blanco y el cielo negro. Al no haber moléculas que dispersen la luz, todas las longitudes de onda de la luz solar nos llegan por igual, el Sol se ve blanco y el cielo se ve negro. A medida que el Sol está más cerca del horizonte, la luz debe atravesar una porción de atmósfera cada vez mayor para llegar a nosotros, recordemos que la atmósfera es muy delgada comparada con el radio terrestre. El color del Sol va cambiando primero a anaranjado, luego a rojo. Esto se debe a que se van dispersando cada vez más las longitudes de onda cortas (azul, verde), y sólo nos llega la luz más roja. El cielo alrededor del sol poniente puede tomar colores muy variados. Cuando el aire contiene gran cantidad de partículas de polvo o gotitas de agua, éstas reflejan luz blanca en todas direcciones. Sobre esta luz actúa la dispersión Rayleigh, eliminando las longitudes de onda más cortas. Por eso el cielo se ve rojizo.

 Fotografía Original 

Crédito:   Arno Rottal / Far Light Photography

Himberg     LAT = 48.082251     LON = 16.444744     Maps 

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